lunes, 18 de septiembre de 2017

Renato Tinajero


Renato Tinajero (Cd. Victoria, Tamaulipas, 1976), es autor de cuentos, ensayos y poemas. Estudió filosofía y es profesor universitario. Fue publicado en varias ocasiones en El cuento, revista de imaginación. Su libro Fábulas e historias de estrategas obtuvo el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes en 2017. Vive en Monterrey.



Fábula

Cría cuervos y échate a dormir. Crea fama y te sacarán los ojos.


Suma teológica

Tres. Son tres ángeles. Son tres los ángeles que han comenzado su danza sobre la punta de un alfiler. Tres ángeles livianos e invisibles. Tres ángeles etéreos.
Cuatro. Son cuatro, cuatro ángeles los que se suman a la coreografía divina. Siete, son siete ahora los ángeles danzantes. Siete ángeles que danzan en la punta sutil del alfiler.
Seis. Son seis los ángeles que mueren, que han muerto asesinados antes de que raye el alba. Y es un ángel, el séptimo, quien los contempla. Es solamente un ángel. Uno el que sostiene todavía entre los dedos el cuchillo ensangrentado. Y el ángel, en el esquivo instante que separa a un segundo del que lo sucede, alza el cuchillo y se suicida.
Oh creyentes, vosotros los que habéis depositado ciegamente vuestra fe en el mayor de los Misterios, decid: ¿cuál es la Voluntad de Dios?


Apocalíptico

Y las reses, en venganza, tomaron las armas.


A la manera de los hombres

“Ego sum lux”, dijo la luciérnaga, imitando en palabras y ademanes a los hombres.


Un epílogo

Y a la mañana del octavo día, luego de un descanso nada reparador, Dios se encontró en su cama convertido en un gigantesco insecto.


Taxi

Y la garra dejó caer desde la ventanilla del taxi la cabecita de un niño, cuyos cabellos, uno por uno, habían sido arrancados meticulosamente.


El viento, el viento

“Polvo somos”, dijo. Y el ventarrón lo deshizo de un soplido, como se barre el polvo triste que se junta sobre los muebles.


domingo, 3 de septiembre de 2017

Katalina Ramírez


Katalina Ramírez (Puebla, 1990). estudió la licenciatura en Literatura y Filosofía y un diplomado en Edición y comercialización de libros, el cual ella misma gestionó, en la Universidad Iberoamericana de Puebla. Ha organizado eventos masivos de fomento a la lectura, como la primera Feria del libro infantil en Puebla, talleres de edición, entre otros. Actualmente trabaja como editora de manera independiente con diversas editoriales. Ha impartido clases de Literatura, y actualmente imparte la clase de Edición en la Universidad Anáhuac. Escribe microcuentos y poemas, y ha publicado textos de dichos géneros en seis antologías internacionales y en diversas revistas nacionales.



Verdadera naturaleza

Las sirenas, a diferencia de lo que cree la gente, son presas a medio digerir de peces hambrientos; su canto, en vez de malévolo, es agonizante.


Definición de las nubes

Las nubes son ciudades efímeras donde viven los habitantes del cielo, y sus calles y direcciones nunca son iguales.


Los espejos

Estaba soñando que la perseguían, como cada noche de esa semana y, como cada vez, se dio cuenta de que era una pesadilla. Así que repitió el método que la había regresado tantas veces al alivio de la vigilia: mirarse en un espejo y pronunciar su nombre. Despertó pero no reconoció las sábanas ni las paredes, ni al hombre que dormía a su lado. Algo había salido mal, había que volver a dormir; regresar y abrir otra puerta. Después de encontrar otro espejo y repetir las letras de su nombre, y otro espejo, y otro, y otro más, y de despertar siempre en una cama que no era la suya, entre paredes y unos brazos jóvenes y musculosos, se resignó a vagar entre los inextricables muros del sueño.


Fin del mundo III

Del espacio mandan un mensaje a la Tierra: quien quiera ser salvado debe prender una luz. El orbe parece un globo de cantoya que se enciende y se apaga.
Se enciende y se apaga.
Se enciende y se apaga.
Se enciende.
Se apaga.


Casa 16

Si por una combinación desafortunada de hechos inconexos ha llegado a la casa 16 en la calle 35 de la ciudad X, lo más sensato es seguirse de largo, pero si su curiosidad no se lo permite y entra, es mejor que sepa que no será fácil salir. No se sabe de nadie que lo haya logrado. Una vez adentro se encuentra en un vestíbulo con varias puertas, piensa en salir, pero ya no recuerda por cuál ha entrado, así que abre la que está a sus espaldas, que le parece la opción más lógica, pues no ha hecho ningún otro movimiento. Ésta lo conduce a un vestíbulo idéntico al anterior, y la siguiente a otro, y así sucesivamente durante horas y durante lo que llegan a parecerle días. A estas alturas lo mejor es que se detenga en la habitación donde se encuentra y comience a poblarla con sus objetos preciados y conocidos. Es preferible ganar el hogar que perder la cordura.


miércoles, 9 de agosto de 2017

Martha J. Ramírez


Martha J. Ramírez nació en Guadalajara en el tiempo que sus padres recalaron ahí, en 1962, pero su crianza y educación en Monterrey la hacen sentirse orgullosamente regia. Es comunicóloga y había trabajado como editora de periódicos y revistas y como traductora antes de dejarse atraer hacia las nuevas fronteras de la comunicación en el periodismo ciudadano, el marketing de contenidos y el análisis de comunidades en redes sociales. En 2011, cursó el Diplomado de Creación Literaria del INBA y descubrió el gusto por escribir que vino a completar su pasión por la lectura. Al año siguiente, tomó los cursos de Especialización de Cuento y Novela del INBA, y participó en 2016 en el Seminario para las Letras Guanajuatenses Efrén Hernández y en el Festival Internacional de Escritores y Literatura de San Miguel de Allende. Escribe minificción y cuento y ha publicado como parte de la antología Feria de la realidad. 19 miradas (Ediciones La Rana, 2013) y sus colecciones La vida en un instante (edición digital en Ediciones La Rana, 2014) y Cambio de rumbo (Los Otros Libros, 2016).



Testigo de excepción

Desde el ventanal, presencié el asesinato. En esa noche lluviosa, lo vi todo. Observé cómo el hombre se acercó a la mujer y le disparó cuando ella se negó a entregar su bolso. Él huyó, pero distinguí claramente sus rasgos y su complexión. Incluso lo reconocí cuando se unió a los curiosos. Sentí la frustración de no poder denunciarlo. Es el inconveniente de ser un maniquí de escaparate.


Salida falsa

El mejor momento del día era por la mañana, cuando descorrías las cortinas. El sol me atravesaba iluminando la habitación, mientras yo enmarcaba la vista aérea de la ciudad y la volvía parte de tu decoración. Todo cambió en el momento en que decidiste usarme como puerta de escape, dejándome abierta a todo tipo de conjeturas.


Resignación

Llueve. Bajo los arcos donde espera al amor día con día, la mujer siente morir su esperanza con cada gota que la salpica, con cada piropo soez que le lanzan, con cada mirada lasciva que la recorre. En un profundo suspiro, exhala todo su romanticismo mientras se acerca sonriente al hombre que la llama desde su auto. Hoy tampoco será.


Ni nos ven ni nos oyen

Escucho un llanto desgarrador que interrumpe la fiesta. Me separo del grupo y me acerco al rincón de donde proviene. Descubro a una mujer desconsolada que se vuelve y fija su mirada en mí. Me pregunto cómo es que para los demás pasa inadvertida.
Bueno, en verdad ni siquiera me escuchan o me ven a mí. Es que desde hace un tiempo suelo ser transparente y silencioso, y esta es la primera vez que me encuentro frente a otro fantasma.


Naufragio

Zozobré en cuanto abrí sus páginas. Me sumergí en la historia, me aferré a los personajes, floté a la deriva en el argumento y terminé encontrando refugio en sus palabras.
Tu llegada me rescata, pero mi único anhelo es volver a esa isla rodeada de un mar de letras.